La coherencia como riesgo estructural
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Augusto Leiva Espinoza
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Siete informes referentes de 2026 están describiendo el mismo problema sin saberlo
Cada enero y cada primavera, el sector de la reputación, la comunicación y la sostenibilidad publica su ronda de barómetros. Corporate Excellence - Centre for Reputation Leadership mide prioridades estratégicas. DIRSE - Asociación Española de Directivos de Sostenibilidad (ASG) y EY miden la materialidad de la sostenibilidad y los criterios ASG o ESG. El Observatorio de Branding promovido por la Asociación de Marketing de España - AMKT, el Foro de Marcas Renombradas Españolas, GfK España, PONS IP y Summa Branding, miden riesgo de marca. El World Economic Forum mide riesgo global. Edelman mide confianza. Los monitores de comunicación de Europa y América Latina miden a la profesión misma a través de EUPRERA y la European Communication Monitor. Son estudios independientes, con metodologías distintas, financiados por organizaciones distintas, sin ningún tipo de coordinación entre sí. Y sin embargo, leídos en paralelo, se pueden hallar denominadores comunes en cuanto a la realidad actual de los activos intangibles en la gestión corporativa.
Síntomas que se repiten en siete lugares distintos
- Approaching the Future 2026 encuentra que la reputación corporativa se mantiene como la prioridad estratégica número uno para las empresas españolas, pero detecta un gap entre la importancia percibida y el grado de implementación real. Las organizaciones comunican la reputación. No la gestionan.
- El VI Barómetro de Materialidad DIRSE-EY encuentra algo simétrico: La doble materialidad ya es una herramienta de gestión madura, influye en objetivos, en indicadores, en procesos internos; sin embargo pocas organizaciones la integran formalmente en su estrategia corporativa, y menos aún la usan para orientar decisiones de inversión.
- El Observatorio de Branding, en su edición de 2026, reivindica el riesgo como palanca de diferenciación de marca con una condición que suele perderse en la lectura rápida: "Solo funciona cuando existe infraestructura real (propiedad industrial, conocimiento profundo del consumidor) que sostenga la audacia". Sin eso, el riesgo no llega a diferenciar y se limita a exponer.
- El Global Risks Report del WEF sitúa la desinformación entre los cinco riesgos más severos en todos los horizontes temporales analizados, y ve entrar por primera vez los efectos adversos de la inteligencia artificial al top 10 de riesgos a corto plazo sin marco de gobernanza que los contenga.
- El Edelman Trust Barometer bautiza al 2026 como el año de la insularidad, donde la confianza se repliega hacia lo cercano, lo verificable, lo tangible. El empleador directo, no la institución distante, se convierte en el actor más creíble.
- El European Communication Monitor documenta cómo los directores de comunicación de las 300 mayores empresas europeas están abandonando el control tradicional del mensaje a favor de la co-creación con los propios empleados frente a la comunicación performativa.
- Y el Latin American Communication Monitor, quizás el más directo de los siete, encuentra que más del 80% de los profesionales de la región considera que la coherencia entre el hacer y el decir es crucial para sostener la confianza de los stakeholders. En el mismo estudio, solo un 11% de los departamentos de comunicación ha adoptado realmente lo que dice creer transformador.
Cuando se lee de forma holística nos podemos dar cuenta que lo que arrojan estos diferentes informes no es un problema sectorial o de un determinado país en concreto. Es un problema sistémico y estructural que atraviesa la sostenibilidad, la marca, la comunicación, el riesgo global y la confianza ciudadana, y que tiene un nombre técnico e incómodo llamado disociación.
¿Por qué se hace visible justo ahora?
Existen tres fuerzas que convergen en 2026 y que explican por qué esta brecha, que existía antes, ahora se hace más visible.
- La inteligencia artificial, que se ha consolidado como la principal prioridad estratégica de las organizaciones según Approaching the Future, pero que avanza sin protocolos internos, sin formación especializada y sin marcos éticos según el Global Risk Report manifestándose como fuente de riesgo no controlado.
- La insularidad social en la que el entorno donde la gente reduce deliberadamente su círculo de confianza a lo conocido, un mensaje corporativo genérico ya no tiene margen. Como sostiene Edelman, las empresas, o se sostienen con hechos verificables y cercanos, o no convencerán a nadie.
- Los marcos normativos y regulatorios. El propio VI Barómetro DIRSE-EY lo plantea con una frase que merece leerse dos veces "El cumplimiento deja de ser el objetivo final para convertirse únicamente en el punto de partida". En pocas palabras, la pregunta ya no es qué reportar, sino el impacto que se está generando realmente.
El discurso ya no compra tiempo. La distancia entre lo que una organización dice y lo que hace se paga más rápido si no están alineadas con las experiencias recibidas. Esta moneda de cambio se materializa en confianza, en reputación, en valor de marca y, cada vez con más frecuencia, en cifras de riesgo reputacional cuantificable.
Gestionar coherencia y no narrativa
Lo que estos siete informes describen es la necesidad de gestionar tres capas que en la mayoría de las organizaciones viven desconectadas: lo que la empresa hace, lo que dice que hace, y cómo se percibe lo que hace. Cuando estas tres capas se alinean, hablamos de coherencia corporativa. Cuando no, hablamos de disociación; y la disociación, a diferencia de lo que se suele asumir, no es un problema de comunicación. Es un problema de gobernanza.
Esto tiene consecuencias prácticas concretas para quien dirige una organización mediana o familiar en 2026:
- Medir gestión, no solo intención. Approaching the Future es explícito: se necesitan KPI vinculados al negocio, no solo a la notoriedad. Un indicador de reputación que no se conecta con una decisión de inversión no es gestión (y se reduce a reporte).
- Blindar antes de arriesgar. El Observatorio de Branding lo plantea con precisión: la audacia de marca sin infraestructura de propiedad industrial y conocimiento de mercado no es diferenciación (es apenas exposición).
- Reconstruir la confianza desde dentro. Edelman y el European Communication Monitor coinciden en el mismo punto desde ángulos distintos: el empleador y el liderazgo interno son hoy más creíbles que cualquier narrativa externa. La coherencia se demuestra primero puertas adentro.
Lo que queda pendiente
Ninguno de estos siete informes se propuso decir lo mismo. Lo dicen igual porque el intangible que están midiendo les da el mismo fenómeno desde ángulos distintos:
Las organizaciones que han acumulado propósito, estrategia y sostenibilidad como piezas sueltas, requieren de una arquitectura, estructura y gobernanza que las conecte entre sí.
Al final, todos los intangibles apuntan hacia una mejora de la G de Gobernanza en el tejido empresarial para garantizar su progreso y sostenibilidad a largo plazo de forma constructiva. La pregunta que dejan estos siete estudios no es qué comunicar en 2026, sino si el nivel de resiliencia de la organización está alineada con la capacidad de afrontar su lista de riesgos corporativos. O dicho de otra forma más cercana ¿qué está dispuesta una organización a dejar de decir hasta que sea verdad?
